Hasta hace algunas décadas, las
adicciones eran consideradas un problema moral más que un problema de salud; se
creía que el adicto era una persona amoral y sin fuerza de voluntad. A raíz de
experimentos realizados en la última década del pasado siglo, se sabe ahora que
las adicciones son un problema de salud. Las drogas, aunque mediante diferentes
mecanismos de acción (Cruz-Martín del Campo, 2006) , modifican la
química cerebral, así como su estructura y funcionamiento (Guerrero-Monthelet,
2013) .
Ahora, la drogadicción se define como un consumo habitual de substancias con un
efecto nocivo sobre el individuo, que tiene la característica esencial de la
necesidad de su uso y la tendencia a aumentar la dosis (Barrero-Virguetti
& Escalera-Solís, 2008) .
El
cerebro envía y recibe información mediante la transmisión de impulsos
nerviosos; para ello, las neuronas utilizan ciertas sustancias químicas
llamadas neurotransmisores (Eccles, 1975) . Las drogas, al
ingresar en el cerebro, modifican los mecanismos de acción neuronal, impidiendo
que se capten los neurotransmisores (como en el caso de la cocaína, por ejemplo),
una liberación excesiva del mismo (anfetaminas, por ejemplo), o alteran la
cantidad de neurotransmisores presentes en el SNC (los depresores, como el
alcohol, por ejemplo), entre otros efectos (Cruz-Martín del Campo, 2006) .
La
mayoría de las drogas interfieren con un neurotransmisor llamado dopamina, que
está relacionado con las sensaciones de placer (Cruz-Martín del Campo, 2006; Guerrero-Monthelet,
2013) .
Al consumir droga, el cerebro se acostumbra a recibir dosis “masivas” de
dopamina, por lo que las recompensas naturales ya no producen placer; además,
cada vez se necesita consumir más droga para lograr el mismo efecto. Esto se
conoce como tolerancia (Guerrero-Monthelet, 2013) . Una vez que el
cerebro se acostumbra a dosis de droga cada vez mayores, al faltar la droga se
producen síntomas como irritabilidad, nausea, insomnio, ansiedad, etc.,
conocidos en conjunto como síndrome de abstinencia (Barrero-Virguetti & Escalera-Solís, 2008; Guerrero-Monthelet, 2013) .
Factores de riesgo y protección
La propensión a las adicciones
tiene factores tanto biológicos como ambientales. Los factores genéticos
representan alrededor de un 40 a un 60% del riesgo (Guerrero-Monthelet, 2013) . El que se
manifieste el comportamiento adictivo depende también del entorno.
Dentro
de los factores de riesgo podemos encontrar conductas agresivas tempranas, habilidades
sociales deficientes, amigos que abusen de sustancias, disponibilidad de la
droga y pobreza, entre otros. En cuanto a los factores de protección, se pueden
encontrar relaciones positivas, apoyo parental, Autocontrol, cohesión
comunitaria, entre otros.
Consecuencias
Dependiendo de la sustancia y el
tiempo que se haya empleado, los efectos sobre la salud del adicto pueden ir
desde enfermedades cardiovasculares, enfisema o cáncer, hasta trastornos
mentales irreversibles o la muerte. Las drogas también tienen consecuencias
para la familia del adicto, puesto que al presentar una mayor tendencia a la
violencia, sea por la misma droga o por la abstinencia, modifica la dinámica
familiar, la calidad de vida y la economía, entre otras cosas (Guerrero-Monthelet,
2013) .
Otro
efecto negativo que pueden tener las drogas es si una mujer consume mientras
está embarazada; los efectos en el recién nacido van desde un síndrome de
abstinencia neonatal (Barrero-Virguetti &
Escalera-Solís, 2008) , hasta trastornos en el desarrollo (National
Institute on Drug Abuse, 2008) .
Prevención
Diversos autores concuerdan en
que la mejor acción contra las drogas es la prevención (e.g. National Institute on Drug Abuse, 2008; Guerrero-Monthelet,
2013; Ayala, Echeverría, Sobell, & Sobell, 1998). Promover un ambiente
saludable para los niños y jóvenes, así como disminuir los factores de riesgo
son algunas de las acciones que se pueden emprender para una prevención de las
adicciones. Evitar la venta de alcohol a adolescentes, disminuir la
disponibilidad de cigarros sueltos, entro otras cosas, son acciones concretas
que se pueden realizar para prevenirlas (Guerrero-Monthelet, 2013) .
Conclusiones
Las
drogas modifican la manera en que el cerebro trabaja. Esto conlleva cambios en
el comportamiento también. Estos cambios en el comportamiento también provocan
problemas familiares y sociales. Las adicciones son consideradas una enfermedad
tratable, sin embargo, lo mejor que se puede hacer es prevenir las adicciones
antes de que se den.
Trabajos citados
Ayala, H. E., Echeverría, L., Sobell, M., & Sobell,
L. (1998). Una alternativa de intervención breve y temprana para bebedores
problema en México. Acta Comportamentalia, 71-93.
Barrero-Virguetti, M.,
& Escalera-Solís, C. (2008). SINDROME DE ABSTINENCIA NEONATAL. Revista
Médica (Cochabamba), 54-60.
Cruz-Martín del Campo,
S. L. (2006). El cerebro y el consumo de drogas. Revista Cinvestav,
36-45.
Eccles, J. C. (1975). El
cerebro : morfología y dinámica. México: Interamericana.
Guerrero-Monthelet, V.
(2013). El cerebro adicto. ¿Cómo ves?, 10-14.
National Institute on
Drug Abuse. (febrero de 2008). Las drogas, el cerebro y el Comportamiento:
la ciencia de la adicción. Recuperado el 20 de abril de 2016, de
https://www.drugabuse.gov/sites/default/files/soa_spanish.pdf


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